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Datos personales

♥ Primera Parte

Ø  Descripción general.
Seme: Takao. Ángel negro 19 años, Ojos azul eléctrico, Mide 1.80, Cabello azul eléctrico con las puntas ligeramente más claras Le gusta leer, toca el piano, es introvertido. Cuando tenía nueve años su madre murió apuñalada por una bestia que tenía cuernos y piernas de gacela y alas de murciélago, su padre lo culpo por la muerte de su madre. Ehmmm ah si, su mama estaba embarazada cuando murió, por eso no tiene hermanos Y vive solo en un pent-house con un gato blanco llamado Yuki.
Uke: Un poco problemático, le gusta meterse en líos, era humano pero tiene problemas del corazón así que tuvo que hacer un pacto con un nigromante para poder vivir, el problema no se fue pero disminuyo, aparte que varias características de el cambiaron, de igual manera adquirió varios poderes sobrenaturales. Es albino con grises.
Ø  Imagen del uke:  (No hay imagen del seme, solo tu imaginación)





-el albino venia de regreso de su entrenamiento hacia su casa, iba caminando por en medio del bosque ya que su casa se encontraba en medio de el, tenia tiempo que practicaba con un mago prodigioso, era un entrenamiento muy duro, iba lastimado y lleno de cortadas por varios lados, aparte un poco sudado y con la camisa rota, aunque extrañamente se veía bien incluso así, había un poco de sangre en su cuerpo pero nada grave, como iba cansado no iba muy atento a su alrededor solo pensaba en regresar a su casa a tomar un baño e ir a dormir-
-recargado en un árbol con las alas encogidas y los audífonos en los oídos mirando la luna, decidió dar un paseo en el aire entre las nubes para contemplar aquella luna llena más de cerca, aleteó para elevarse hacia el cielo negro, las alas producían un sonido sordo al golpear el aire frío, al bajar caminó por un sendero de tierra mirando abajo aún con los audífonos sin escuchar los sonidos de su entorno. Se encontró con un chico albino, dio un paso a la izquierda y otro a la derecha emparejado con el chico como si bailaran un pequeño vals, el Ángel se molestó al ver que no podía pasar. —Hazte a un lado chico. — Dijo con tono inexpresivo pasando a un lado de él y abriendo las alas.-
-el camino en el que iba, era recto, por un sendero que iba casi derecho hacia mi casa, iba demasiado estresado y cansado, no quería problemas. En mi camino me encontré con un chico, realmente no presente atención a sus alas, solo a su comentario- ¿Disculpa? -Hice una mueca- El que se debe hacer a un lado eres tu sabes -estorbándole adrede, luego de fijarme me di cuenta que no era humano, al ver sus alas en la espalda, me llamo bastante la atención, no sabia mucho de razas así que no sabia que era pero seria divertido probar mis poderes con el, "pensé", así que seguí provocándole sin dejarle pasar-
-Me volví al escuchar su queja. —Como escuchaste pequeñín. Hazte a un lado. Me acerqué a él aclarándole quien era el que estorbaba aquí, lo miraba hacia abajo, como a casi toda la gente que conocía, agité mis alas frenéticamente retándolo.-
Hum, no me das miedo ¿sabes? -cree una onda de energía eléctrica en mi mano, tenia la forma de una esfera uniforme - Quieres dejar en claro quien estorba aquí? -alce una ceja retándole, yo ya estaba débil por mi entrenamiento y eso me daba desventaja, pero siempre fui problemático y busca pleitos, no me preocupaba mucho por mi mismo-
-lo vi juntar energía de no-se-donde en su mano, en forma de esfera totalmente simétrica. —Si así lo quieres, atínale. -Me elevé a unos cinco metros de él con una sonrisa sarcástica y una ceja levantada-
-toda la magia venia directamente de la fuerza de mis sentimientos, ósea del corazón, estaba un poco enfadado y que se elevara lo hacia bastante fastidioso, aun así 5 metros no era mucho a comparación de los retos que me ponía mi maestro, me quede fijo mirándolo y avente la esfera, tenia buena precisión así que esperaba darle-
-lanzó la esfera, cuando estaba a unos dos metros de mi aleteé con toda la fuerza que mis alas poseían, después de las dulces palabras de aliento de madre y los duros entrenamientos con mi padre, deseaba que todo eso valiera la pena para alejar esa esfera que parecía sólida, la bola solo se movió un poco y perdió masa levemente, la bola iba directa a mi cara volé hacia arriba esquivándola por un pelo y miré al chico sonriendo.
Ves, no soy fácil -moví el hombro- aunque estoy algo cansado -correspondí su sonrisa de la misma manera- por esta vez la dejare pasar, estoy muy cansado -metí las manos a mis bolsillos- adiós~ -empecé a caminar nuevamente por el mismo sendero, no estaba ni a 3 metros mi casa, era una casa tipo cabaña, ni lujosa ni pobre, note que el chico seguía ahí después de decirle adiós y aunque no acostumbraba invitar a nadie a casa- Quieres una bebida? No suelo hacer esto pero eres el primero que sobrevive por un pelo a mi ataque -reí un poco, porque lo de 1 pelo era algo literal, por que así tal cual fue-
-Reí divertido por el cambio de humor tan drástico de aquel chico. —Excusas— dije entre risas, lo vi mirarme con una ceja levantada—Iré contigo, gracias. -Aleteé moviendo el aire detrás del chico haciendo que su cabello blanco cayera sobre su rostro.-
-usualmente yo cambiaba de animo muy fácilmente no era novedad, como tenia el cabello algo largo, este me tapo los ojos, suspire y me lo acomode con la mano y luego empecé a caminar- -una vez enfrente de la puerta me detuve, no tenia de donde abrir, o no aparentemente, esta tenia en el centro un extraño medallón al cual metí mi dedo y esta se abrió- pasa -le dije al chico-
-mire la entrada, tuve que agacharme levemente para pasar, mis alas se atascaron en el umbral, las encogí haciéndolas pasar, la casa no era muy grande pero era acogedora y cálida. —Uhm...— mire mis alas— ¿seguro?-
No tengo nada de valor, no quebraras nada -varias cosas dentro funcionaban con magia, como el prender la estufa, abrir otras puertas, entre mas cosas, las cosas que funcionaban con magia no se rompían solo con un pequeño roce de unas alas- Eres muy alto por cierto, no sabes como desaparecer tus alas y aparecerlas de nuevo? -camine dentro de la casa hacia la cocina, que estaba al lado derecho luego de pasar la pequeña sala, y me dirigí directo al refrigerador y saque 2 refrescos- ¿Te gusta el refresco?
-vi algunas cosas sobre los muebles, nada muy grande o frágil. —No, no sé cómo hacer eso, y si lo hiciera me sentiría extraño— me ofreció el refresco— Si, gracias— lo tomé estaba frío y pequeñas gotas gélidas escurrían por los lados. — ¿Vives aquí tú solo?— quise saber-
¿Extraño? Bueno no se tu raza siendo honesto pero mi maestro me explicó que todo ser sobrenatural puede ocultar sus rasgos, haciéndose parecer humano, pensé que tu igual -tome mi refresco y me fui a sentar al sofá de la sala y moví mi mano en señal de invitarte a sentar- Bueno la verdad si, vivo solo aquí desde hace aproximadamente unos 15 años. Tuve que proteger varias cosas con magia, tiendo a meterme en líos y ganar muchos enemigos
—Pude ver eso, hace un momento—solté una risa grave— y tal vez pueda hacerlas desaparecer—miré mis alas— digo si quisiera probablemente lo haría, pero jamás lo he intentado. -Miré mis alas de nuevo imaginando cómo me sentiría si no las viera o sintiera, estaba acostumbrado a sentir su peso en mi espalda. –
-me quede observándote-  ¿Lo intentaras? Si no lo has echo puede que se te haga difícil, pero si lo logras supongo que de alguna manera te respetare -dije entre broma y risas mientras abría mi refresco, el cual sonó por el gas, no estaba agitado así que no se tiro-
-me reí por su broma. —Me ofendes niño, ¿acaso no me respetas ya?— dije fingiendo indignación y colocando una mano extendida en mi pecho. —Lo intentaré. -Dejé el refresco abierto y burbujeante sobre la mesa y me puse de pie muy rápido, me di un golpe con una lámpara baja que había a un lado del sillón. —Mierda...— susurré. Salí por la puerta principal y extendí mis alas en el aire. —Mmm, la verdad es que no tengo ni idea de por dónde empezar— dije poniendo una mueca irritado.
-no pude evitar carcajearme al ver como el contrario se golpeaba con mi lámpara, este salió y yo me quede riendo, cuando estaba ya tranquilo me dispuse a salir del lugar y verte desde la entrada- Bien, yo solo observo, si necesitas ayuda puedes pedírmela supongo
-primero intenté pensar en el objetivo «muy bien, desaparezcan... desaparezcan... ¡desaparezcan!» Me enfadé porque no pasaba nada y grité. — ¡Demonios! ¡Desaparezcan!— y como si me escucharan, lo hicieron, me quedé atónito y sentía liviana la espalda. — ¿Y ahora que?— solo faltaba hacerlas aparecer, te miré con la cabeza ladeada-
-me reí- alguien se enfado -hice una reverencia pero a la vez en broma, no duro mucho cuando me levante- bueno ahora ya pareces mas un humano y aparecerlas es casi lo mismo solo que puede que necesites acostumbrarte -me acerque a ti- sabes me caes bien, puedo llevarte mañana con mi maestro es un mago de la más alta élite, sabe mucho, si quisieres saber algo el te lo dirá -di un golpe suave en tu hombro-
-el pequeño golpe que recibió mi hombro hizo que una corriente eléctrica corriera por todo mi cuerpo, me sobresalté ligeramente y entonces supe lo que quería. Tomé sus manos diminutas con una de mis manos y las hice a un lado, con la otra mano sujete su cabello de la parte de atrás para que me mirara directamente a los ojos, me acerqué a poco centímetros de él. —Me encantaría— lo solté y eche a andar de regreso por el sendero de tierra. Decidí hacer aparecer mis alas. «aparezcan... aparezcan... aparezcan...» y lo hicieron, lo cual le dio dramatismo a mi salida y me reí de mi propia salida dramatizada.-
-me quede bastante confundido todo lo que hizo fue raro en cierto punto, de la nada sus alas regresaron y se elevo por los cielos yéndose de la nada, su salida fue totalmente dramática y extraña, al principio me quede viendo el cielo un momento, pero luego decidí regresar a mi casa. Una vez dentro camine hacia el baño y me saque la ropa- Que extraño -susurre refiriéndome al chico, abrí la regadera y me metí en ella, usualmente me bañaba con agua fría, así que nunca abría la caliente o rara vez
-volaba entre las nubes mirando la ciudad lejana desde arriba, mañana volvería a su casa, definitivamente, y ahora ya casi sabia como hacer desaparecer y aparecer las alas, llegué a mi departamento en un edificio frente a un parque donde del otro lado había una mansión, tenía una cama de agua y ahí dormí toda la noche, mi pequeño gato llegó a mi cama y se acostó en mi estomago plano y duro, me quede dormido arrullado por sus ronroneos-
-me tarde un buen rato en la ducha, salí de esta, me seque y me puse algo cómodo, para así irme a dormir, mi cama era bastante cómoda pero nada lujosa, un colchón común con cobijas comunes, ni siquiera la distendí solo me deje caer en ella y quedar así profundamente dormido, mañana no tenia nada que hacer hacia que tenia pensado levantarme tarde, ni siquiera tenia una alarma o algo-
A la mañana siguiente sentía las alas entumidas y Yuki ya no estaba, bajé a preparar algo para desayunar, prepare pan francés y huevos con tocino, al terminar puse a hacer café y a tomar una ducha, mi baño era exageradamente enorme debido a que si era un baño normal faltaría espacio para mis alas, sentía el agua caliente caer por cada centímetro de mi cuerpo relajándome. Me tome el café y subí a la azotea, observaba el bosque y la ciudad en movimiento, una águila salió del bosque y subió volando en círculos al rededor de un parque lejano, sonreí al saber lo que era volar de ese modo.-
-eran aproximadamente las 12 y yo seguía profundamente dormido boca abajo en mi cama, el clima rea delicioso y hacia mas largo y rico mi sueño, sin contra que ayer había quedado tan cansado que mi cuerpo quería dormir incluso todo el día, habían algunos ruidos de animales, desde algunas aves cantando, algunos topos y entre otros animales que pasaban por ahí-
-quise saber la hora para ver a cuando podría ir a su casa, quería aprender algo, aquí en la ciudad lo único que hacía era servir café en un restaurante y leer, únicamente eso, quería saber por lo menos el nombre de aquel chico-
-alrededor de la 1:30 por fin me desperté, vi la hora y e acerque a mi ventana la cual abrí y luego regrese a mi cama a dormir. Cualquier persona antes invitada a mi casa que yo no usara magia para prohibir, podía pasar por la ventana sin mi permiso –
-revisé el reloj, eran las 2:03 decidí que es hora de ir al bosque a la casa de aquel chico, como no quería bajar las escaleras de mi departamento salí volando por el balcón hacia el bosque, llegue al lugar donde me lanzó su esfera de energía y caminé recto hasta llegar a su cabaña aislada del mundo, había una ventana abierta así que entre por ahí cuidando no golpear nada con la corpulencia de mis alas, di con la habitación del chico, que estaba dormido boca abajo, me tumbé sobre él y susurré en su oído antes de morder su oreja. —Llegué...-
-Estaba teniendo un sueño erótico con una ex-novia, así que cuando el chico entro y mordió mi oreja no capte quien era y medio adormilado lo abrace luego abrí mis ojos, y al ver al chico me sonroje bastante y lo aventé, levantándome rápido sin fijarme siquiera que por culpa del sueño tenia una erección, al darme cuenta de eso me voltee dándote la espalda y suspire calmándome- ¿Qué haces aquí? ¿Como entraste?!
-me abrazó y alce las cejas, capte que seguía dormido y sentí su miembro duro, me reí cuando se levanto de golpe, yo me quedé recostado en su cama con las manos detrás de la cabeza sonriendo divertido. —¿Se te ha puesto dura niñato?— dije contemplando su rubor y riendo.—Ah si, tu ventana está abierta—señale la ventana frente a la cama—Deberías hacer algo al respecto— señale su erección divertido-
No me digas que hacer! Estaba tiendo un buen sueño y lo arruinaste -suspire pesadamente, y aun algo avergonzado, me acerque a mi ropero y saque un pantalón, mas específicamente un pants- Iré a cambiarme -con el mismo pantalón me tape mi erección y camine hacia el baño, a pesar del pantalón que traía se podía notar maso menos el tamaño de mi miembro, maso menos unos 20 o 21 centímetros, cuando llegue al baño me quede viendo mi erección, obviamente no podía hacerme "cargo" de ella aquí, así que tenia que esperar a que pasara, por lo cual solo me cambie y acomode mi miembro para que no se notara, para así regresar a la habitación-
-solté una risa parecida a un ladrido. —Y se ve que era un muy buen sueño!— reí fuertemente— He ahí la prueba— me dolía el estómago de reírme de su comentario, sabía que podía oírme desde donde estaba, y me seguía dando mucha risa su incómoda situación, me quedé mirando el techo. — ¿Te atoraste en la taza del baño o solo te dura mucho?— dije aburrido alzando la voz asegurándome de que me escuchara-
Podrías callarte! no es de tu incumbencia -no podía salir así, aparte el contrario estaba haciendo de todo para intentar apenarme mas de lo que ya lo estaba, su risa resonaba en el baño, la verdad es que si pregunta en realidad era cierto, si no me "encargaba" de eso mi erección tendía a durar mucho, me desespere de estar esperando y decidí salir así, de cualquier manera ya estaba mas disimulado muy apenas se veía ya un pequeño bulto- Bueno ya, que quieres? A que viniste... -fui directamente hacia la salita y me senté en el sillón más pequeño-
—Vine a molestarte— dije mirando el techo aún— Algo me dice que no te encargaste de tu pequeño amiguito— dije entre risas graves y algo roncas. —Me gusta aquí, podría acostumbrarme ¿sabes? Es más tranquilo que la ciudad. Mire las aves volando libres y los árboles en movimiento, me senté en la cama y fui a la sala a exista eme en un camastro cómodo y amplio cerca del sillón.-
-Vi de reojo que caminaba hacia acá y desvié la mirada. Cuando me respondió yo no respondí al instante "¿viene a molestarme? ¿Porque? “Pensé. Ya no respondí nada acerca de lo de molestarme, decidí enfocarme a su segundo comentario- Pues si es bastante tranquilo, relajante y aparte es muy fresco.
—Completamente diferente a la ciudad— dije mirando a mi al rededor, mire de reojo su erección, no se le había pasado en lo más mínimo, y su intento por ocultarla era muy malo, hacía que se viera más ya que el cierre del pantalón lo sobresaltaba, tome una pelota de la mesa y comencé a lanzarla. — ¿No te aburres aquí?
-yo trataba de mirar a todos lados menos hacia donde estaba el chico, pues me era algo vergonzoso, cuando pregunto eso recordé a mi ex-novia- Bueno... Antes no -conteste en un tono algo nostálgico- antes vivía con una chica. Ella fue mi pareja por 2 años, pero un día simplemente no se que paso, terminamos y pues, aquí me tienes solo -hace tanto que no hablaba con nadie que hablar sobre esto fue como algo automático, aunque aun no confiase o conociese bien al chico, intente cruzar la pierna para disimular-
—Wow, eres muy dramático— dije riendo un poco—que tragedia— dije intentando ocultar un poco el sarcasmo—Pero, es mejor solo que mal acompañado ¿no?— dije mirándolo y dejando de lanzar la pelota al aire-
Supongo. -respondí de igual manera con algo de sarcasmo - Bueno aun no me dices a que viniste -me levante y comencé a caminar la erección ya me estaba incomodando bastante por el pantalón que estaba apretado, quería que el ángel se fuera para poder "encargarse " de ello, pero estaba ya muy sentado y aparentemente hasta cómodo-
—Me aburrí y no sé tu nombre ¿podrías decirme cómo te llamas?— mire su erección ya era demasiado—En serio, ya, cálmate. Seguí lanzando la pelota, algo aburrido pero no quería salir de ahí-
-Empezaba a "calmarse", aunque me quede algo ansioso, comencé a caminar un poco buscando entre mi suelo y mis cosas una libreta para anotar- Bueno mi nombre es Ryontsuke me dicen Ryo, o me decían así. Puede decirme como gustes, y tu. ¿Cómo te llamas y que eres? -la segunda pregunta iba referida a su raza-
-me ponía nervioso que caminara tanto, así que me distraje buscando sombras o grietas en el techo. —Me llamo Takao y soy un ángel negro, los arcángeles viven en algo parecido al paraíso, nosotros vivimos en un mundo totalmente distinto.— dije con aire distraído— Y no sé por qué tengo el pelo azul— señale mi cabeza. Volví a lanzar la pelota y a cacharla.-
Se te ve bien supongo, mis ojos y mi cabello cambiaron de color cuando recibí poderes mágicos -por fin luego de mucho buscar la encontré abajo de un mueble- ¡LA ENCONTRE! -para entonces por fin ya estaba "normal", tome la libretita y me senté, era una libreta de madia cuartilla, hojas blancas, toda estaba llena de hermoso dibujos de paisajes y había 3 de la chica que era mi ex-pareja, se podían ver mientras la abría para llegar a una nueva hoja, cuando entre la hoja en blanco, me dirigí a la mesa donde ya estaba un lápiz, lo tome y me senté en el suelo frente a ella- Que tan bueno eres quedándote quieto? -quería dibujar al ángel- Por cierto, en otras palabra ¿Eres un ángel caído (ángel que traiciono a dios y lo corrieron del paraíso)? o ¿Eres un nephilim (Hijo de un humano y un ángel caído)?
—No soy un nephilim, mi madre y mi padre eran ángeles también, pero no somos arcángeles— empezó a acomodarse mirándome y con su libreta en sus piernas— supongo que puedo quedarme quieto— dije con indiferencia, quedándome quieto-
Bien -me quede observándolo un momento para luego comenzar a trazar en mi libreta, no dejaría que vieras el dibujo hasta terminar- Bueno y mientras porque no me platicas algo interesante, ya que estas aquí. -mi mirada iba del peli azul hacia mi libreta y de mi libreta al peli azul, si se observaba mi mano se notaba que si sabia dibujar por la manera que tomaba el lápiz, casi uno estaba usando la goma rara vez-
— ¿Cómo que quieres que te diga?— pregunte en todo seco, empezó a dibujarme con aire concentrado frunciendo el ceño y con la lengua ligeramente hacia afuera—Espero que sepas dibujar— lo moleste un poco, era divertido ver como se enfadaba-
-hice un pequeño puchero ante su comentario- Si, Si se -dije en un tono entre broma y sarcasmo- Y bueno podrías hablarme de porque vives aquí en esta ciudad -se movía de repente un poco y hacia algo difícil el dibujo pero solo corregía un poco y continuaba, no tarde mucho en terminar el rostro-
—Pues, es algo trágico, mi padre me culpó de la muerte de mimaste cuando o tenía nueve, luego me desterró y me fui a vivir solo porque no tenía otra opción, ahora estoy aquí, y trabajo en un café en la ciudad— intente resumir la tragedia para no ponerme dramático, restándole importancia, observé como movía el lápiz rápida y ágilmente-
Oh -no era bueno en este tipo de cosas no sabia que podía decir, simplemente continúe dibujando, no creí que niño de 9 años pudiera hacer algo así, así que creí su versión de la historia- Bueno y tu gustas saber algo de mi? -el tiempo pasaba rápido y fluido y yo dibujaba rápido, unos detalles más y podía terminar mi dibujo-
—Podrías empezar a decirme por qué te aislaste y decidiste ser mago— lo mire, él me miraba y luego yo mire mi pelota y el su libreta-
¿No fue algo que decidiera sabes?, tengo un fuerte problema del corazón, este llego a ponerme al filo de la muerte demasiadas veces, un día me encontré con un nigromante. Hice un contrato con el que aumentaba mis defensas y me daba poder mágico, en si no soy mago simplemente como un hibrido entre humano y algo mas~ El problema no desapareció del todo, pero alterar mi corazón en un daño grave ya es mucho mas difícil, así que no me preocupa. Aparte con el contrato casi se podría decir que tengo "vida eterna" -hice énfasis en la ultima palabra- Listo -deje el lápiz en la mesa, mi mano estaba un poco llena de grafito, me quede observando un poco el dibujo-
—Wow, que profundo— cerré un ojo al verlo poner la libreta en la mesa, tenía sueño y me daba temor ver cómo le había quedado—Veamos qué tan malo eres— dije tomando la libreta, el dibujo era muy bueno me veía como en una foto, solo que muy exagerado, y mi rostro se veía muy... serio—Meh, no eres tan malo como pensaba— regrese la libreta a su lugar— Yo no estoy seguro de tener vida eterna, pero no me he muerto, así que... Meh— volví a recostarme en el camastro—Comprendo por qué estás aquí, por cierto, ¿qué edad tienes?-
—Claro, considerando tu "vida eterna"— hice comillas con los dedos en lo último-
Gracias, dije que no lo era -me levante del suelo y me fui a sentar al sofá- Bueno veras, yo apenas tengo 28 años, tal cual. Pero mi maestro dice que los contratos de humanos con nigromantes como el mío dan algo similar a la vida eterna, aunque no la vida eterna tal cual, nunca entendí eso de el. Es algo metafórico. -tome la libreta y me le quede viendo- Si gustas te lo puedes quedar -deje la libreta aun lado, en medio de donde ambos estábamos sentados y luego me hice hacia atrás estirándome para relajar- ¿Y tu que edad tienes? Eres un ángel, al pensar en eso pienso en alguien de 100 años -no pude evitar reírme de mi propio comentario- aparte eres muy serio, pareces un aburrido -dice en broma y aun entre risillas-
-deje de lanzar la pelota al oír su comentario —No, quédatelo, sería ególatra de mi parte llevarlo y tenerlo en mi casa como una clase de musa o algo así— me senté prestando a ten uno a lo ultimo que dijo—Para tu información, los ángeles disfrutamos de una juventud y belleza eterna— dije haciendo volar mi cabello en el aire—No envejecemos tal cual, la vejez no es algo de que se hable mucho— hice una pausa y mire la pelotita multicolores, bastante ridícula— tengo 120 años, y me veo 101 años más joven niño— le aventé la pelota hacia el estómago-
—Y voy a hacer como que no me dijiste que soy aburrido—
¿Belleza? Yo no te veo nada bello -dije queriendo molestarlo y me levante rápido cuando dije el comentario y me aleje como un metro maso menos, y no te ves de 100 te ves de mas por tu actitud -vi que la pelota venia algo tarde por andarme burlando y me pego pero nada fuerte- ¡¡Oye!! -tome la pelota y se la volví a aventar solo con vuelo, sin fuerza y luego tome mi libreta para guárdala ahora si bien, la metí en el cajón de la mesita junto con el lápiz- Tengo que comprar una nueva goma, la goma del lápiz no sirve para esto~
— ¿Acaso no viste la belleza de modelo que acabas de dibujar?— esquivé la pelota que venía hacia mi cara, como la esfera de energía que me lanzó—Ha Ha Ha, muy gracioso niñato, pero al ganar años se gana sabiduría, no arrugas— me acerqué a él tomando el lápiz, y mirando la goma—vamos por tu goma— lo agarré de los brazos— te llevaré, quiero verte gritar de miedo, lo empujé hacia afuera y tome sus brazos con fuerza, desplegué mis alas, en un blandir de mis alas ya estábamos en el aire de camino a una... papelería supongo yo— ¿Dónde exactamente quieres comprar tu goma?—pregunte casi gritando por el ruido del viento-
-la sensación era algo extraña pero realmente me gustaba, no me daba nada de miedo, ni siquiera preste atención a su pregunta, estaba disfrutando demasiado de la vista, yo no era mucho de sonreír, reír si pero no sonreír, y a pesar de eso en ese momento estaba sonriendo, como un niño pequeño ilusionado con algo que le sorprende, tal vez para el ángel era de lo mas normal, pero para alguien sin alas era algo fenomenal, o amenos para mi lo era, me olvide completamente de la goma-
-al ver que no respondía decidí jugar un poco con él, un poco, ya que su problema del corazón tal vez sería algo malo si lo asusto demasiado, subí más alto y lo solté unos cuantos metros, para volverlo a atrapar, ahora lo cargaba como un príncipe carga a una princesa. —Te he preguntado acerca de la goma niño— dije muy cerca de su rostro.
-de repente sentí que me soltó y me saque de onda, eso me altero un poco haciendo que me agitara levemente pero no paso mucho cuando el contrario volvió a agarrarme, pero me agarro como princesa lo cual me hizo sonrojarme levemente- aa emm -estaba algo cerca así que desvié mi rostro de lado- La papelería de dibujó profesional que esta en el centro de la ciudad pasando el acuario -luego de decir trataba de agarrarlo de lugares donde no me viera como una chica siendo cargada por su caballero pero aunque movía los brazos en varias posiciones no podía, todas me hacían sonrojarme-
—Solo aférrate a mi cuello caramba, digo, si no quieres caer de nuevo— puse sus brazos en mi cuello y luego volví a descender, las alas hacían un ruido sordo al golpear el aire con una sorprendente fuerza, pasé el acuario por arriba y comencé a descender, en cuanto toque el suelo, el chico comenzó a retorcerse-
-suspire y el resto del camino me fui así, en cuanto tocamos el suelo me moví para bajarme de sus brazos, sacudí un poco mi ropa y voltee a verte- solo un pequeño problema, me trajiste a la fuerza y no tome mi dinero -incline mi cabeza con una mirada fijamente hacia ti como culpándote, aunque en realidad me sentía feliz, me gusto poder volver, fue muy rápido y aparte muy divertido-
—¿Eres o te haces?— lo miré con los brazos cruzados y los ojos entrecerrados—¿quieres que volvamos?— pregunte esperando una obvia respuesta de su parte, pero no podía esperar menos, sabía los precios de aquella papelería, yo también a veces en mis tiempos libres, me dedicaba a dibujar, para mi gusto «y mi experiencia de 120 años» dibujaba bastante bien-
Ya estamos aquí demos una vuelta aunque no compremos nada, puedo esperar, y mis dibujos igual. Bueno a donde podríamos ir -me quede viendo al frente luego voltee hacia ambos lados, y disidí que podríamos ir al parque, estaba hacia la derecha era un parque enorme donde diferentes artistas iban a vender ahí sus pinturas- Podríamos ir al parque, igual y logro encontrarme con un viejo amigo, antes yo vendía dibujos ahí como mi trabajo, aunque ahora vivo de otras cosas -me voltee hacia donde el ángel y me le quede viendo esperando su respuesta-
—Si, me parece bien, vamos— lo empuje levemente para que pasara adelante de mí y avanzara, yo caminaba detrás de él hacia el parque, mirando el pequeño estanque que se formaba justo en el centro de ese parque, que estaba precisamente situado en frente del edificio donde yo vivía-
-no tardamos mucho en llegar al Parque, no estaba lejos de ahí. Emm cuánto llegamos un chico voltio a verme - ¡Hey! -dije al verlo y alce mi mano para saludarle, comencé a caminar hacia el. Y empecé a platicar con el. Te apunte y el se quedó viéndote - Bueno el es... mmm un conocido podría decirse. mm -me quede pensando- olvide su nombre – upa
-miró a alguien que parecía conocer y comenzaron a conversar, mire a otro lado aburrido, luego me señaló y dijo que había olvidado mi nombre. —Me llamo Takao— dije con tono inexpresivo y le di un ligero latigazo con la parte baja de una de mis alas en la pierna-
-cuando me dio el latigazo voltee a verlo serio y luego regrese mi mirada al chico, continuamos platicando un rato- Bueno me debo ir -me despedí de el y me dirigí hacia donde estabas tu- bueno y ahora. ¿Regresamos?
—Pensé que jamás terminarías— lo levanté de los brazos y me elevé hacia el cielo azul, volvimos al bosque para llegar a su casa y que pudiera ir por su dinero al llegar lo lance para que cayera desde arriba, como a dos metros del suelo, cayó y rodó como todo un profesional... bueno casi al final terminó con la barbilla en el suelo y yo comencé a reír como un desquiciado-
-luego de caer voltee a verlo molesto mientras el se reía, entre año casa y cerré la puerta antes de dejarlo pasar. Luego fui a donde estaba mi habitación y saque el dinero que necesitaba ni más ni menos. Cerré la ventana que tenia abierta, para luego ir al baño y ponerme quitarme con papel la tierra de la barbilla y luego volví a salir afuera Comenzando a caminar ignorando al Ángel en todo momento haciéndome el molesto –
-se metió en su casa y cerró la puerta, cerró la ventana de su habitación y luego salió ignorándome, me hice el ofendido poniendo una mano en mi pecho. —Aww, ¿estás enfadado conmigo?— dije con voz de tristeza completamente fingida h llena de sarcasmo. Caminé detrás de él muy cerca y aletee con fuerza el aire hizo que trastabillara, pero no se cayó, me miró y yo alce las cejas. — ¿Qué?— madre la cabeza con las cejas en alto aún.-
Deja de seguirme iré yo solo por mi goma entendido -susurre unas palabras que parecían japonés antiguo y mi cuerpo empezó a desvanecerse con el viento hasta mi ser nada visible. En realidad no era invisible, era un conjuro para moverse mas rápido y que a simple vista no me viera o se notara mi presencia. Sabia que iba a terminar sabiendo donde estaba pero al menos lo haría buscarme un poco. Podía haberme convertido en algo y seria mas difícil pero se me hizo más divertido de esta manera -
-se desapareció y lo dejé de ver, pero era obvio que seguía caminando por el sendero, entonces recordé que mi madre me había enseñado a mover el agua con sus las manos, saque agua de el césped que había a un lado de su casa y junte como dos litros, hice una gran burbuja llena de agua y la lance hacia adelante esperando darle, con éxito supongo yo, ya que se deshizo antes de tocar el suelo, me crucé de brazos y apoye mi peso en uno de mis pies, sonriendo-
-No esperaba que me lanzara agua y como le estaba dando la espalda no me percate a tiempo como para esquivarlo y termine totalmente empapado. Me quite el conjuro y voltee a verlo el doble de molesto, comencé a caminar hacia el y lo tome de un brazo, luego del otro uno con cada mano- Así que te gusta el agua? -idea un fácil hechizo de levitación e hice que agua de la que quedó atrás se elevase y deje caer el agua sobre el. Quedando así los dos completamente mojados. Yo no pude levantar mucha agua. Cono máximo un litro ya que este conjuro era mas que nada para cosas solidas –
—Si, de verdad me gusta, y mucho— tenía sus manos aferradas a mis muñecas, moví las manos con dificultad y sacando el agua de mi cabello y ropa, lanzándola lejos esparciéndola en el pasto seco de alrededor, lo miré, podría zafarme de su agarre fácilmente pro quería jugar con él un poco, me acerqué a su rostro y lamí su nariz, no se movió, luego lamí su mejilla y se apartó frotándose la cara. —Ha— dije mirándolo con las comisuras de los labios ligeramente elevadas-
-vi como alejaba el agua hacia el pasto y en ese momento de acerco a lamerme la nariz, abrí mis ojos de par en par y me quede viéndole pero no le basto eso luego lamio mi mejilla y me aleje. - Que te pasa! -exclame algo apenado - ah -dije en forma de quejido - me iré a bañar. Adiós -le di la espalda y cañones hacia la puerta de la casa, introduje el dedo para abrirla y camine hacia adentro –
—Eres un niño muy dramático ¿sabes?— lo miré entrar en la casa y decidí ponerme a jugar con el agua con la que se bañaba, entre detrás de él y se encerró en el baño, desde afuera pude sentir el agua que corría por su cuerpo, la desvíe para que al caer se fuera para arriba, luego de que junte una gran burbuja la solté sobre él. — ¿Terminaste?— volví a tomar la pelota y me recosté en el camastro. Lanzaba la pelota y la atrapaba, lanzar atrapar, lanzar atrapar.
-apenas me metí al baño y me quite la ropa para meterme a bañar, abrí la regadera pero el agua empezó a salir hacia arriba, di un suspiro pesado y luego el agua bajo de golpe- Jajaja muy gracioso -me rasque la cabeza y luego tome champo para enjabonarme la cabeza, posteriormente el cuerpo con jabón, y así luego enjuagarme, cuando termine salí de la ducha con una toalla tapándome de mi torso para abajo y otra rodeándome los hombros para el agua que escurría de mi cabello, al salir pase por donde estaba el ángel- Y tu no te piensas ir a bañar? Vas a mojar toda mi casa -observándolo mientras me secaba el cabello con la toalla que tenia al rededor de mis hombros-
—¿me estás corriendo?— me hice el ofendido de nuevo, luego le saque el agua del pelo y del cuerpo haciendo una pequeña burbuja en el aire la dejé caer sobre una planta y salí de la casa. —Adiós— deje la puerta abierta y me fui caminando un momento mentí, luego desplegué las alas y me elevé sin dificultad alguna. Al llegar a mi departamento, mi gato me veía enfadado. —Te daré de comer.— saque su comida y la puse en su plato, comenzó a comer y subí a bañarme, jugué un poco con el agua y luego de enjabonarme el cabello y el cuerpo me enjuague y salí del baño, no necesitaba toalla alguna, así que salí como dios me trajo al mundo, me saque el agua con la mano derecha y la vacíe en un árbol pequeño dentro de mi casa alguien tocó la puerta y yo me miré, desnudo, me puse unos boxers negros ajustados limpios y baje para abrir la puerta principal-
-Cuando el ángel se fue me sentí un poco mal, tal vez si estaba exagerando pero casi no convivía ya con las personas y menos alguien que me estuviese haciendo bromas constantemente, no sabia como tratarlo, cuando se fue me dirigí a mi cuarto para cambiarme y luego acostarme viendo al techo, al inicio de la mañana me había dicho que cuando el chico se fuera me haría cargo de el sueño que tuve pero no tenia ganas, a mi mente se veía el recuerdo de cuando el chico me llevo volando y fue realmente grandioso, no podía dejar de pensar en eso, de echo quería volver a volar de esa manera, pero el otro también se fue molesto, aparte yo ni siquiera sabia donde vivía, al final mejor disidí dormir, sin comer ni nada, solo me quede dormido-
-cuando fui a abrir la puerta estaba Takumi, mi mejor amigo, él era un arcángel, no un ángel negro él venía del paraíso, pero viendo se enteró de lo que hizo mi padre vino a la Tierra conmigo, su padre y mi padre estaban peleados, pero nosotros nos habíamos conocido en la guerra luchando contra las quimeras, decidimos renunciar a aquella masacre a sangre fría. — ¿Qué haces aquí?— le dije ladeando la cabeza. —Hola, estoy bien, gracias, también te quiero. — me dio un zape con su ala blanca como la nieve, se lo devolví con una de las mías cuando pasó a mi lado. — ¿Se te ofrece algo? —Nah, solo vine a joder — ¿Cómo siempre? —Ya sabes. Por cierto ¿por qué solo traes boxers. — ¿Por qué no? —Tuche.
-dieron maso menos las 7 cuando me desperté muerto de hambre, pues no había comido nada en todo el día, me levante y me dirigí hacia mi cocina, aunque no tenia mucho en ese momento, opte por un refresco de lata con unos huevos revueltos, con tocino. No tarde mucho en prepararlos, luego me fui a la sala, prendí la televisión y empecé a comer ahí, viendo caricaturas como niño pequeño, estaba viendo Itsuka Tenma No Kuro Usagi, era una serie no muy conocida, que veía todos los días, ya estaba en sus últimos episodios-
-platicamos un rato antes de que dieran las cinco, la hora en la que teníamos que trabajar en un café muy famoso cerca de la casa. —Creo que tenemos que irnos— dijo Takumi mirando su reloj. —Tengo que ponerme ropa— subí a ponerme unos jeans ajustados y una camiseta negra ajustada también. —Vámonos— abrí la puerta para que saliera y salí detrás de él. Caminamos hacia aquel café donde nos encontramos a la ex-novia de Takumi, me di cuenta de que era la misma chica que había dibujada en la libreta de Ryo, obviamente más exagerada y detallada, hice como que no la veía y comenzamos a trabajar, la chica se acercó. — ¿Qué vas a ordenar?— pregunté lo más amable que pude. —A ti, en bandeja de plata— me miró con una sonrisa que parecía un intento de seducción, decidí voltearle la jugada. —Eso no lo manejamos aquí, elige algo del menú o de la barra. — mire la caja registradora, ella me veía algo enfadada, me limité a ignorarla.-
-termino el capitulo y me puse a recoger todo, había dormido mucho rato así que ya no tenia mucho sueño que digamos, a veces me daba por ir dar vueltas a la ciudad por la noche, así que tome una chamarra de mi closet y salí de la casa, comencé a caminar a un paso rápido pero sin correr, hasta llegar afuera del bosque en donde tome el primer taxi que paso, me baje del taxi en la ciudad como a las 7:50 maso menos de la noche, y decidí ir a ver a la tienda herramienta para dibujo pero ya estaba cerrada cuando llegue, así que decidí seguir derecho a ver que hacia, igual y llegaba al parque no estaba seguro, simplemente empecé a caminar, entre mi camino cuando voltee hacia los edificios vi a mi ex-novia sentada en una mesa de un famoso café, me acerque un poco y me quede observando disimuladamente, luego entre, quería hablar con ella y aproveche que estaba sola, así que decidí entrar al café, en cuanto entre me senté en frente de ella-
Ella: ¿Que haces aquí? Yo: Tenemos que hablar, no te preocupes no pienso hablar de volver, dejaste cosas tuyas en la casa. Ella: aa. Te escucho~

-la chica se alejó hacia una mesa junto a una ventana, mi turno terminaba en una hora, de repente vi a Ryo entrar en el local, se sentó frente a la chica y comenzaron a hablar. —Hey, Takumi, mira eso— susurré n su oído señalando discretamente la mesa donde estaban Ryo y la ex-novia de Takumi, él miró hacia la mesa y empezó a reírse. —Esa zorra, ya no me interesa saber nada de ella— dijo entre risas limpiando una taza con una toalla blanca. Siguieron conversando y me entró una punzada de celos, la descarte inmediatamente. Takumi se acercó para preguntarles si querían algo más, Ryo hizo una seña con la mano, rechazándolo, la chica se quedó mirándolo sorprendida, Takumi la miró con desagrado y luego se alejó caminando, mi turno había terminado dejé el delantal en la bodega y me quedé recargado en el mostrador esperando a Takumi, la chica no había dejado de mirar en mi dirección desde que llegó, estaba empezando a asustarme-
-Luego de ponernos de acuerdo, decidimos ir a mi casa ahora mismo por sus cosas y terminar totalmente todo lazo entre ella y yo, ella dejo dinero por lo que ella consumió, nos levantamos y comenzamos a caminar hacia afuera, vi de reojo a Takao y le sonreí, luego abrí la puerta, ella salió y posteriormente yo, por suerte un taxi iba de paso así que lo pare para subirnos. Como era ya noche no había mucho tráfico, así que llegamos rápido. El taxi se metió lo mas que pudo al bosque y se quedo esperando pues ella se regresaría en ese mismo taxi, caminamos a mi casa y me metí solo para sacar sus cosas, ya tenia todo en una caja, solo faltaban sus dibujos, así que los arranque de la libreta y metí a la caja, la cual cerré y lleve al taxi- Bueno es todo, adiós -ella volvió al taxi y se fue junto con este, suspire y me quede pensado "así que ahí trabaja Takao, lo visitare después si el no viene" pensé, y luego entre a mi casa, cerré la puerta y abrí la ventana de mi habitación, estaba haciendo calor-
-Como vi que se fueron juntos en un taxi, decidí no molestarlo esa noche, Takumi me acompañó a mi casa y luego siguió para ir a la suya. Al llegar arriba me quite la camiseta y los pantalones quedándome con los boxers que me puse en la mañana, lance mi ropa a algún lugar de mi habitación y me sumergí dentro de las cobijas, hacía frío y no podía dormir, me arrope con mis alas y con las cobijas, al cabo de un rato mi gatito Yuki vino a acurrucarse conmigo, y fue ahí cuando me quede dormido.-
-al día siguiente me levante temprano, eran como las 7 de la mañana, el frio me despertó así que decidí tomar una ducha bien caliente y así poder regresar a dormir, tome un pants que era ni muy caliente pero tampoco frio, lo deje sobre la cama y me dirigí al baño- Clima raro, tenia mucho calor y ahora frio puf -suspire y abrí la llave caliente, en lo que el agua se regulaba me quite la ropa para poder bañarme, al salir me puse el pants y regrese a la cama, mi cabello seguía levemente húmedo porque era algo largo pero no me importo, me cobije y cerré los ojos y aunque me tarde en volver a dormir lo logre, cuando me volví a dormir eran maso menos las 8:07
-desperté a eso de las 9:47 era miércoles y me tocaba trabajar de nuevo en el último turno, los únicos días que no trabajaba eran los domingos y los lunes, me bañe con agua caliente y luego bañe a Yuki, termine con tres rasguños en la cara y muchos otros en los brazos. Yuki huyó un par de horas hasta que por fin regresó. Me limité a leer un libro en la horas que me quedaban libres, cuando lo termine lo dejé en el librero y baje por algo de comer antes de salir a dar un paseo al parque-
-Volví a despertar como a las 11 de la mañana, me levante y camine a la cocina, tomando algo de cereal con leche para almorzar, me lo comí rápidamente y cuando regrese a mi habitación para cambiarme mi celular brillaba, tenia un mensaje, abrí el celular y leí el mensaje "Se que estas de vacaciones pero podrías suplirme por hoy? Es una emergencia" Era el mensaje de una compañera de trabajo, no podía decirle que no, si era una emergencia, así que me cambie y salí de la casa camino hacia donde trabajaba, mi trabajo consistía en pelear contra los demonios que se acercaban de manera amenazadora hacia la ciudad, usualmente siempre llegaban por los mismo lados, a mi compañera le tocaba cerca de mi casa, bueno maso menos cerca, a finales del bosque cerca de un gran rio, por el rio se creaban las compuertas del mundo donde venían los demonios hacia aquí, yo solo debía esperar, usualmente salían entre las 2 y 4 de la tarde y las 12 y 3 de la madrugada, pero ese era otro turno, ahorita yo solo me quedaría ahí hasta que dieran las 12 y luego estaría atento para poder cazar a los que salieran-
-salí al parque a eso de las 12:30 y me puse a merodear por ahí explorando nuevas zonas que no conocía, llegue a un gran estanque lleno de lirios, nenúfares y flores acuáticas, me senté en el suelo de piernas cruzadas como niño pequeño y me puse a jugar con el agua haciendo pequeñas olas y moviendo las plantas que flotaban en la superficie, intente levantar la mayor cantidad de agua posible, vacíe casi la mitad del estanque atrapando ranas peces y renacuajos en las burbujas de agua, la solté y me salpicó casi todo, me saque el agua y decidí volar un rato para relajarme. Al subir encontré a Takumi dando vueltas en el aire a unos cuantos kilómetros en el bosque -podía identificarlo gracias a la vista de águila brindada a los ángeles- cuando llegue con él le pregunte. —¿Qué haces aquí?— me miró y señaló la frontera del bosque, había mucho movimiento y levantamiento de tierra, se veía algo parecido a una lucha pero la tierra y el polvo eran demasiado densos como para ver algo, aún con mi vista, no lograba identificar lo que eran, solo siluetas borrosas-
-por fin, apenas dieron las 12 y salió el demonio, se supone que en las mañanas eran demonios de rango A ósea de mi rango, yo como máximo podía enfrentarme a los rango S. Pero en ese momento parecía que el portal estaba alterado, salió un demonio con características humanas pero sin mucho razonamiento lógico, rango SSS, desde que salió empezó a atacarme, a pesar de enviarle diferentes conjuros para frenarle no duraban mucho y no me daba el tiempo para conjurar algo mas fuerte, pues algunos conjuros eran largos de decir y aun no tenia la habilidad de decirlos en mi mente, ya había pasado maso menos 40 minutos desde que empezamos a pelear, logre herirlo pero estaba un poco mas herido yo, entre tanto polvo logre despistarle y decir un conjuro potente, el conjuro consistía en unas cadenas de fuego que lo rodeaban y en cuanto lo dejaban totalmente atado estas empezaban a convertirse en unos picos que se hacían cada vez mas pequeño y el calor de estas aumentaba, desintegrando su cuerpo poco a poco, pero el nivel de magia requerido para ese hechizo era SSSS (S4) así que a pesar de haber ganado quede bastante débil y caí rendido al suelo, lo único que pude hacer fue recostarme boca arriba- Me alegro que vine yo y no ella -susurre y luego me desmaye ahí-
-había demasiado movimiento, y de aquel relajo salían sonidos extraños hechos por la bestias o lo que fuera que eran; de pronto hablo Takumi. — ¿Deberíamos ayudar?— se acercó volando hacia mi. —No sin una señal...— mi tono era ausente, estaba admirando el movimiento abajo. Entonces, de la nada, surgieron más ángeles desde el suelo, todos con alas blancas, descendieron hasta donde se estaba originando la pelea y ahí fue donde decidimos seguirlos, al bajar encontramos una carpa con heridos y algunos otros luchando y lanzando encantamientos en un idioma que no entendía muy bien, entonces visualicé una cabellera blanca entre la carpa de los heridos. — ¿Ryo?— susurré ladeando la cabeza. — ¿Has dicho algo?— pregunto Takumi. — ¿Eh...? Ah... Que... yo voy a ayudar con los heridos, el agua cura ¿no?— asintió y me alejé hacia la carpa-hospital dentro del bosque-
-al parecer alguien había manipulado demasiados portales, estaba totalmente inconsciente y no tenia idea de lo que pasaba alrededor, inconscientemente sentí como si alguien me llevara a algún lado, no podía moverme, escuchaba a personas decir que mis heridas eran graves, y al parecen mi corazón se puso algo mal por el sobreesfuerzo, reconocí la voz de mi maestro, se escuchaba decaído, pero no reconocía todo, al final termine totalmente ido, no escuchaba nada, ni sentía nada, Mi maestro era de los mas fuertes, así que salió a seguir ayudando, mientras que uno de los principiantes fue mandado a buscar algún medico que supera como tratar a chicos como yo, pero no estaba nada cerca llegar al lugar, así que al final quede solo en algún lugar-

-entre en la carpa-hospital y una chica de cabello rojo me detuvo, y me dijo que no podía pasar, le dije que podía ayudar con los poderes curativos del agua y entonces me dejo pasar, me condujo con un chico de unos veinte años con un grave arañazo en el pecho, corrí por una bandeja de agua para curar su herida, en cuanto el agua tocó el corte el chico gimió e hizo una mueca de dolor, seguí curando enfermos hasta que me llevaron con Ryo, ¿qué haría él aquí?, cure sus heridas, algunas bastante graves, su cara reaccionaba a él agua en sus heridas y yo seguía intentando que desaparecieran por completo.-
-a pesar de sus poderes curativos, tenia una cicatriz en el pecho que era la que mas sangraba que no se curaba del todo, pues el demonio que la creo uso un veneno acido muy potente. Como ya había pasado un rato logre recobrar el reconocimiento abriendo mis ojos lentamente muy confundido y demasiado débil para pronunciar una palabra, al principio no reconocí a Takao, apenas abrí los ojos y un fuerte dolor en el pecho tanto por la herida y por mi corazón se mezclaron haciéndome gemir un poco del dolor, intente levantar mi mano para tocarme el pecho pero esta apenas se elevo un poco y volvió a caer a un costado de mi cuerpo, mi corazón no dolía mucho, parecía ser algo muy leve a comparación ese rasguño con veneno-
-tenia una gran herida en el pecho, seguí curándolo hasta que la herida comenzó a cerrarse el agua ya había limpiado y parado el sangrado, pero el veneno era no que frenaba el cierre rápido de la herida, tuve que cambiar el agua para limpiarlo ya que la que había usado ya con él estaba muy ensangrentada y caliente debido a la fiebre que las heridas provocaban, regrese con agua limpia y fría, fue más fácil, entonces empezó a moverse un poco. —No te muevas niño— dije con voz grave y ronca. Seguí aplicando el agua moviéndola en círculos hasta que la herida se convirtió en un pequeño rasguño de gato. —Listo—
-veía muy borroso aunque por la voz pude reconocerlo, estaba algo confundido, no sabia que estaba pasando con exactitud pero tenia una idea, lo que te tenia mas confundido era porque Takao estaba aquí, estaba intentando moverme pero no podía al final me termine quedando dormido por la fiebre y el agotamiento, ya estaba estable y eso era lo mejor, afuera todo se calmo, parecía que ya había terminado la batalla, nosotros habíamos ganado, y por suerte solo hubo heridos ninguna perdida-
-cuando termine de curar a los que se me habían asignado, regrese a ver a Ryo que estaba considerablemente más estable y se había quedado dormido, pedí permiso para retirarme y llevarlo conmigo, decidí llevarlo a mi departamento y dejarlo en la habitación de invitados, que por cierto era casi tan grande como la mía, lo deje descansar y subí para darme un baño, curar heridos me dejo agotado y empapado en sudor-
-empecé a despertar poco a poco algo confundido, al abrir los ojos todo era un lugar diferente, muy grande y lujoso a mi parecer, moví la cabeza de un lado y luego hacia el otro viendo mas detenidamente el lugar, ya me sentía un poco mejor, aunque seguramente aun debía descansar, pero como no sabia donde estaba decidí levantarme, creo que aun traía un poco de fiebre o estaba muy mareado, quien sabe porque cuando me levante veía todo borroso. Empecé a caminar poco a poco pero no sabía a donde ir, y empecé abrir cada puerta que me topaba enfrente-
-comencé a escuchar ruido en la parte de abajo, lo que significaba que Ryo habría despertado, estaba afuera de la tina como fui traído al mundo, esperando a que el agua saliera caliente para poder sumergirme en ella y relajarme, aunque pareciera ridículo, curar heridos después de una batalla era realmente agotador, cuando por fin salió caliente tape el filtro por donde salía el agua fría y la tina comenzó llenarse lentamente, el vapor me llamaba para que entrara, cuando por fin se llenó escuche que la puerta de al lado que daba a mi habitación de abría-
-al abrir las puertas me encontraba con una y otra y otra cosa lujosa, llegue a una puerta donde se escuchaba ruido y la abrí, estaba bastante humo caliente así que no lograba ver bien, por lo cual entre y al no ver nada me tropecé y me caí dentro de una bañera, cuando voltee había caído arriba del ángel, rápidamente me hice para un lado, no era una tina muy grande pero tampoco era pequeña, así que pude ponerme a un lado, el agua estaba muy caliente- Takao? -lo reconocí al sentir sus alas-
-la puerta se abrió con estrépito y segundos después sentí algo que cayó sobre mí en la tina, supe que era Ryo. —Hey— sonreí — ¿ya estás mejor? ¿Qué te parece el agua?—tenía un pequeño patito de hule flotando en el agua, comencé a jugar distraídamente moviendo el agua y balanceando al pequeño patito de un lado a otro-
-me quede viéndole, el realmente estaba totalmente despreocupado, al notar que estaba desnudo salí inmediatamente del agua algo apenado, me quite la camisa y la exprimí- Esta demasiado caliente, ¿no te quema? -luego de exprimirla me senté en la tasa del baño y me quede viendo a otro lado- Si me siento mejor, pero estoy algo confundido, ¿en donde estoy? ¿Qué paso? Lo ultimo que recuerdo es desmayarme pero estaba gravemente herido. -Voltee para abajo y vi en mi pecho un pequeño arañazo, en donde se supone debía estar un rasguño enorme-
-lo miré quitándose la camisa y exprimirla en la tina, instintivamente me mordí un labio y baje la mirada para seguir jugando con mi patito. —Pues, en efecto, si, te desmayaste, luego te rescaté y te cure la herida, por cierto, de nada, y por cierto otra cosa, estás en mi casa, y no, amo el agua caliente, me relaja.-
¿Esta es tu casa? Se nota que has tenido tiempo de hacerle muchas cosas, esta muy grande -me estire un poco, a pesar del humo a la distancia que estábamos se veía bien, estaba bastante marcado gracias a los entrenamientos que había tenido siempre, tanto del abdomen y brazos. Luego de estirarme me incline hacia atrás viendo el techo- Bueno se que me desmaye pero, bueno creí haber despertado en otro lugar antes, no se todo es confuso -con mi brazo derecho cubrí mi rostro, estaba todo empapado, pero el vapor hacia que no tuviera frio-
—Eh, si, estabas en una carpa con muchos enfermos a tú al rededor, era un lugar situado a un lado del campo de batalla, te lleve ahí y te curé, eso es todo, luego te volviste a desmayar como una princesita en apuros y ahora estás aquí. — le expliqué frotando con una esponja mi brazo izquierdo marcado por lo músculos contrayéndose y aflojándose. Me puse el champo en el pelo y metí la cabeza al agua para enjuagarla salpicando todo a mi al rededor, cuando salí note los mechones azules en mis ojos. —No, no es teñido— dije notando la mirada de Ryo en mi cabello azulado.-
Princesa en apuros jum -cerré los ojos al escuchar eso y susurre la misma frase de nuevo, luego sentí salpicaduras de agua y jabón y voltee a ver al peli azul, el cual como si leyera mi mente me afirmo que su cabello era natural, luego de ver su cabellera no pude evitar notar sus músculos y luego regrese la mirada al techo- Si, Si, ¿podrías no seguir mojándome? No quiero amanecer enfermo mañana, o me tendré que quedar en tu casa hasta que este totalmente bien. Y no creo que quieras soportar mi presencia hasta que ese bien -dije esto pensando que así ya no me mojaría más, aunque de todos modos ya estaba mojado-
-Levante una ceja sonriendo. —Me estás dando órdenes— levante un chirrido de agua y lo lance hacia su pecho—digo, si te enfermas por mí no hay problema te puedes cuidar solo ¿no princesa?-
-abrí los ojos cuando el agua termino en mi pecho y me levante, el que me llamara princesa fue como la bomba, me quite el pantalón quedando en boxers y me avente a la tina como un niño chiquito peleando con su hermano, empecé a aventarle agua y abrí el champo, echándoselo todo en el cabello y la cara, estaba casi tratando de exprimir la botella-
-se quitó los pantalones y al hecha ese conmigo en la tina comenzó a atacarme con agua y champo, como era líquido pude retenerlo y hacer una burbuja de un líquido espumoso de agua con champo, cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo me miró con los ojos como platos. —Oh no...— Musitó —Oh si— le lance la burbuja espumosa encima comencé a reír por lo bajo— ¿Sabes? Uno no se mete a una tina con ropa interior. — me recargue en una de las paredes de la tina y apoye los brazos en las orillas mirándolo-
¡PUES YO SI! -exclame ante lo de la ropa interior, luego intente sacarme el champo y me quede observando todo, no podía decidir que usar para atacarlo, al final decidí mejor echármele encima para intentar hundirlo en la tina, use toda mi fuerza en un solo movimiento porque físicamente no era muy fuerte contra un ángel-
-se me hecho encima y salpicó todo de nuevo, intentó meterme en el agua sin éxito, lo apreté con fuerza contra mí y me sumergí en el agua con el entre mis brazos, debajo del agua lo miré, tenía los ojos cerrados y las mejillas hinchadas de aire, cuando subí a la superficie me quedé mirándolo en silencio, rodeándolo aún con mi brazos, sus piernas estaban a ambos lados de mí y sus rodillas tocaban el fondo de la tina-
-no podía simplemente ganarle, eso me frustraba, ahora yo había terminado sumergido en el agua junto con el, cuando por fin salimos a tomar un poco de aire respire profundo y cuando abrí los ojos el mayor me estaba viendo fijamente y en silencio, aparte que me tenia rodeado entre sus brazos, intente levantarme y quitarme pero su fuerza era mayor a la mía así que no me pude levantar, me sentía extraño viéndole a los ojos así que desvié mi mirada-
-mire su torso desnudo y luego lo empuje hacia atrás para que se quitara de encima, me raí disimulando que no había pasado nada, me levante y salí de la tina, no había toalla, me saque el agua del cuerpo y la deposite en la tome de nuevo, seguía desnudo. Me volví hacia la tina para hablar con Ryo. — ¿Vas a salir o estás a gusto ahí?— moví los brazos en el aire para mover el vapor, también era parte de los estado del agua así que también podía controlarlo a mi gusto-
-me ayudo a levantarme y me quede sentando desviando la mirada para no verle, el vapor comenzó a dispararse y salí con la mirada hacia el suelo, no había toalla a lo cual suspire, mi bóxer y mi cuerpo estaban escurriendo así que levante la mirada hacia el chico centrándome en verlo solo hacia el rostro- ¿Podrías quitarme el agua a mi también? -como no había toalla necesitaba de su ayuda, en eso de la nada estornude y me quede esperando a que el mayor quitase el agua- Por cierto, ¿me llevaras a mi casa o donde pasare la noche?
-obedecí a su pedido y le saque el agua, la regrese a la tina y lo miré completamente desnudo excepto por su bóxer, yo si estaba completamente desnudo y me importaba un comino, no tenía nada que ocultar mira hacia mi abdomen. —Mira, cuadritos— pase el dedo por mi abdomen jugando con mi dedo en él—Supongo que tendrás que quedarte aquí, tu estornudo dice que se enfermó la princesa, así que te quedaras en la suite presidencial, o sea se en el cuarto de invitados, no donde estabas, en que está del otro lado del baño en el piso de arriba. Salí del baño y me dirigí a mi habitación para ponerme algo de ropa dándole la espalda a Ryo-
-cuando su dedo paso por mi abdomen me apene un poco pero no lo demostré. Me explico en donde dormiría pero no le entendí, volví a estornudar y luego empecé a seguirlo pues no había entendido donde quedarme yo, volví a estornudar y me pare- ¿En donde dijiste? -le pregunté mientras sorbía un poco el aire en mi nariz. –
-escuche su pregunta y salí de mi habitación con los boxers grises ajustados que me había puesto. —Sígueme— caminé afuera de mi habitación y abrí la puerta que estaba después del baño—Esta es tu habitación— tenía una cama matrimonial con sábanas color azul pastel y la pared era color crema, tenía una alfombra blanca y unas cortinas con encaje, un baño propio y un escritorio de vidrio, sobre mesita de noche descansaba una lámpara de lava que combinaba con las sabanas de la cama. —Creo que te enfermaste—dije escuchándolo estornudar-
Solo debe ser algo pasajero. -camine hacia la habitación y luego empecé a verla detalladamente, era muy bonita y grande- Vaya podría acostumbrarme a vivir aquí -dije en broma y me avente a la cama. En cuanto caí en esta volví a estornudar así que me Levante y fui por algo de papel al baño que tenia propio. El baño era hermoso también. Tome el papel y regrese al cuarto y me cobije pensaba dormir un rato. Ignore la presencia del Ángel, ni siquiera me fije si seguía ahí o no-
-parado en el marco de la puerta con los brazos cruzados, lo miré tirarse a la cama y luego ir por papel, se limpió la nariz y lanzó el papel al bote de basura eventualmente vacío, inconscientemente una sonrisa apareció en mi rostro. —Hay un botiquín en el baño por si quieres tomarte la fiebre o algo, también hay... eh... ¿cómo se llama esa cosa que te tomas cuando te duele algo?—
-voltee a verlo de reojo y me quede con la mirada fija- ¿pastillas? -cuestione pero a la vez afirme. Pensé que estos buena idea así que me Levante y busque un termómetro y luego regrese a la cama. Era un termómetro moderno, lo prendí y lo puse en boca-
-me quedé pensando un poco, obviamente eran pastillas, pero tenían un nombre... científico y era... — ¡Paracetamol!— exclamé chasqueando mientras él se colocaba el termómetro en la boca. Me acosté en la cama sin razón alguna y me puse a jugar con mis dedos pasándolos por mi abdomen-
-continúe viéndote de reojo desde que estabas en la puerta y luego te seguí con la mirada hacia la cama y te vi acostarte, era tu casa no podía decirte nada, así que solo me quede viéndote, el termómetro sonó y lo quite, decía 44° no sabia si era mucho o poco así que me quede viendo el termómetro tratando de descifrarlo, si me sentía mal, pero muchas veces me enfermaba y solo dormía hasta sentirme mejor, no sabia abecés ni de que estaba enfermo-
-mire que se sacaba el termómetro de la boca y mirarlo atónito. — ¿Qué dice— pregunte poniendo mis manos en mis piernas e incorporándome para sentarme en la cama-
Emm dice 44 grados -rasque mi cabeza y luego volví a estornudar a lo cual tome mas papel, ya me había llevado un poco extra, me soné la nariz y lo avente al cesto de basura- No se si es mucho, usualmente yo solo duermo y me ducho cuando me enfermo nunca tomo nada~ -te di el termómetro para que lo vieses-
-me tendió el termómetro y lo miré, efectivamente marcaba 44º. —Es demasiado alto, buscaré una toalla con agua fría. Bajé las escaleras hacia la cocina donde en agua siempre salía fría, tome una cubeta pequeña y la llene de agua helada, sumergí una pequeña toalla y la doble, la deje adentro de la cubeta y subí a su habitación. Cuando llegué estaba tumbado en la cama con las piernas colgando y los pies tocando el suelo, le lancé la toalla empapada en la frente haciendo un ruido líquidos al cae sobre su frente. —No te muevas. Bajé por otra y cuando volví la sumergí en el agua y me acerqué a él, le coloqué la toalla en el estómago para que se le bajara la fiebre más rápido-
¿Es alto? -musite antes que el chico se fuera, tal vez no me sentía tan caliente porque la ducha en si ya estaba muy caliente, el chico bajo las escaleras un tanto apresurado, parecía preocupado y yo no lo estaba realmente, de la nada escuche que venia y una toalla mojada fue directamente a mi frente, el agua de esta escurrió a mis ojos así que limpie el agua que resbalo, luego lo vi bajar de nuevo muy apresurado, "¿realmente era muy alta?" me pregunte a mi mismo mientras el chico regresaba y ahora me ponía otra toalla helada por el agua en el estomago, estire mis brazos en la cama como una cruz y suspire viendo el techo- No mejorare solo durmiendo? Es un fastidio tener esto --el tener esto me traía recuerdos de mi madre cuando era un niño muy pequeño, enfermaba mucho y siempre terminaba con fiebre y ella siempre hacia esta clase de cosas o bañarme en agua helada-
—Si, es bastante alta, de hecho me sorprende que no te estés convulsionando ahora mismo, y si, es necesario, es eso o bañarte en agua helada. Dije mirando al suelo con los brazos cruzados recargado en la puerta de nuevo. —Si quieres puedes dormir, pero no te tapes mucho, te subirá la fiebre, y es realmente un fastidio estar cambiándote la toalla si te calientas mucho— tome en cuenta la que dije—Haz como que eso no sonó mal.-

Oh... Pues me siento mal pero no tan mal. O eso creo - me Flores risa su ultimo comentario- no te preocupes en ese sentido no lo estoy. - subí mis pies a la cama y cerré los ojos- Me dormiré un rato entonces… -al cerrar los ojos vino a mi mente cuando mi mamá me cuidaba. Los recuerdos eran muy claros. Luego me si cuenta que me estaba cuidando Takao pero ¿porque? Decidí que le preguntaría cuando estuviera mejor-

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